La semana pasada ha sido el día de la Comadrona y el día de la Madre, y yo tengo la suerte de hacer un 2×1, ya que mi madre era comadrona y gracias a ella estoy aquí y tengo pensamiento crítico.

Cuando eres comadrona por vocación, es más que una profesión. Forma parte de todo en mi vida. Algo que hago por defecto profesional es cuestionarme todo lo convencional, lo establecido, y buscar la pregunta original. Por ejemplo:

Hace unos años la pregunta era: «¿Qué beneficios tiene la lactancia materna?» sin embargo la pregunta en sí es tendenciosa. Da por sentado que lo normal es la artificial y que la lactancia materna es una moda, opción, etc. poco valorable. Ideal para las campañas comerciales continuar con esa pregunta. La pregunta correcta es: «¿Cómo perjudica la salud la lactancia artificial?» Esta pregunta da por sentado que lo normal y natural es la lactancia materna y que debemos poner el foco en preservarla y dar a conocer los múltiples transtornos causados por la fórmula a corto y largo plazo.

Otra pregunta a la que nos enfrentamos las comadronas es: «¿Qué beneficios tiene el parto natural?» De nuevo dando por sentado que no es el normal, cuando deberíamos preguntarnos «¿Cómo perjudica la salud de las personas el parto con intervenciones médicas rutinarias?». Lo mismo con los «beneficios» de dejar latir el cordón umbilical, del piel con piel en el postparto inmediato, etc. versus las prácticas tradicionales.

Ahora yo estoy buscando la pregunta original sobre lo que me está pasando, la enfermedad de la motoneurona.

Podría preguntarme (y lo hago) «¿Por qué tengo una supuesta variante de ELA que progresa más lentamente que en otras personas?» (llevo 8 años desde que comencé a tener síntomas).

A lo mejor me tendría que preguntar: «¿Por qué a pesar de los años que llevo haciendo terapias, detox, dietas especiales, trabajo personal y actitud positiva sigo teniendo síntomas de ELA?»

Esta pregunta es atrevida lo sé. Porque doy por sentado que existe una causalidad multifactorial para la ELA en lugar de creer en un castigo divino. En la edad media ya me habrían quemado por hacer esta pregunta. Es más, estoy implicando que es posible solucionarla pero que yo todavía no he dado con la clave definitiva.

De aquí deriva mi siguiente pregunta: «¿Y si continúo estando expuesta a uno o varios de los factores causales?». Y por eso he logrado evolucionar más lentamente y en los últimos meses no empeorar con todo lo que estoy haciendo, incluso he conseguido mejorar un poquitito en algunas cosas, pero si bajo la guardia vuelvo a empeorar. Para mí está claro que las posibles causas de la enfermedad siguen estando presentes, ya sean internas o ambientales.

Ahora viene la emocionante aventura de descubrir cada uno de estos factores, eliminarlos y luego contártelo. ¡Yo me pongo a ello! No puedo evitarlo, es un defecto profesional.

¿Cuál es tu pregunta? Quizás también le puedas dar la vuelta…