Cómo me gustaría quedarme en la cama todo el día cuando hace frío. Aunque hace unos años el frío me activaba, me sentía más cómoda y energética que en verano, ahora con el proceso de la motoneurona me desactiva. El frío aumenta la rigidez y los espasmos, haciendo que todo cueste mucho más.

Se dice de los osos que hibernan, pero ya me contarás cómo lo hace una madre osa para hibernar con dos criaturas que no se están quietas ni un momento. Me levanto pronto cada mañana para prepararlos y llevarlos a la escuela tanto si hace frío como si no. Luego tengo sesiones, terapias, rehabilitación, teletrabajo… Cuando los recojo los tengo que llevar aquí y allá, y si pasan la tarde en casa son un torbellino.

A veces me entran ganas de hibernar, pero sé que ya no podría levantarme después. Mantenerme activa me cuesta, pero es lo que me permite seguir lo más sana y funcional posible. De momento con soñar que soy una osa y que puedo descansar todo el día me conformo.