¡Mecachis! Es lo que me sale cuando pienso que mis célebres remedios que hasta ahora me habían servido para todo y me habían evitado ir al médico a mí y a mi familia en tantas ocasiones, no me pueden salvar esta vez.

Desde hace 25 años utilizo la reflexología podal para casi todo con mucho éxito. Tanto que me especialicé y me convertí en docente de reflexología podal en la maternidad, una formación que he impartido para profesionales de la salud bastantes años. Ahora no tengo fuerza en las manos, ya no me puedo hacer a mí misma y apenas les puedo hacer un poco a mis hijos porque aún tienen los pies blanditos. Y ¿qué pasa en casa de la reflexóloga? que difícilmente me lo pueden hacer a mí.

Mi otro remedio para todo es la arcilla verde. No te imaginas todas las cosas que se pueden solucionar con ella, es un remedio ancestral que usaban los animales mucho antes que existiéramos la humanidad. Obviamente también doy cursos sobre su uso en mi ámbito de comadrona.

Estos remedios me podrán seguir ayudando con cualquier pequeño problema de salud pero… ¡mecachis! Que mala pata que no me sirvan para curarme de las neuronas en moto.