El mayor acto de amor que una persona puede hacer para sí misma, es masticar muy bien los alimentos. Eso he sentido hoy mientras comía.

Cuando mastico cada bocado 30 o 50 veces y lo ensalivo bien, estoy poniendo mi atención en el presente, en lo que estoy haciendo.

Además, estoy haciéndome más consciente de los alimentos que he elegido comer. Como para obtener la energía de ese alimento, y no necesito nada más. Comer en silencio y centrada en masticar es como una meditación.

El resultado de masticar tan bien es una digestión más fácil y sin fermentación que inflame el intestino, así puedo ahorrar energía para otras cosas, como recuperar la salud.

Cuando mastico bien estoy diciéndole a mi cuerpo: te mereces que dedique todo este tiempo y esfuerzo en masticar, porque te amo.

Y así es como una cosa tan sencilla como masticar, se convierte en el mayor acto de amor por nosotros mismos.