Llevo años trabajando en la confianza en mi propio cuerpo, su capacidad para autocurarse. A parte de hacer meditación y visualizarme sana, me digo afirmaciones positivas como que mi cuerpo tiene todo lo necesario para sanar, que soy capaz, que confío, etc.
Bueno pues todo esto no me ha servido de mucho. Quizás por minutos cada día he mantenido una sensación de esperanza, pero a la larga no estaba mejorando lo suficiente. Daba cabezazos contra un muro.
Ahora entiendo el porqué, y te lo voy a explicar. Con mi mente he estado haciendo cosas maravillosas, que en parte me han ayudado. Pero con mi cuerpo estaba haciendo lo contrario. Por ejemplo la primera frase: tengo todo lo necesario… y entonces ¿por qué tenía que tragar 30 o 40 cápsulas de suplementos cada día? Y si no me las tomaba todas me estresaba muchísimo. Porque no confiaba en que mi cuerpo fuera capaz de tirar adelante sin todas aquellas vitaminas y omegas.
Me visualizaba corriendo por la playa, pero en realidad no veía el cómo llegar a poder hacer eso. Quiero decir, que me estresaba mucho más pensar que aún no había encontrado la terapia o el método que me llevaría a aquellas escenas tan ansiadas.
Lo dicho, que en realidad no estaba confiando una mierda. Por cada pensamiento positivo mi cuerpo reaccionaba con más ansiedad, y estaba atrapada en la necesidad de hacer-tomar-tragar-hacer… un círculo vicioso lleno de cortisol.
Ahora me siento liberada, he dejado de tragar cápsulas y no las echo en falta. No necesito hacer tantas terapias ni cosas, y no pasa nada si un día me salto alguna. Simplemente confío que con la alimentación natural para los humanos mi cuerpo tiene lo necesario. Ahora es cuestión de tiempo.
Y no me he iluminado ni nada por el estilo; por supuesto tengo momentos de dudas y de impotencia. Sin embargo, ahora cuando pienso en confiar que mi cuerpo tiene lo necesario para sanar, siento un sí en mi interior. Y eso me da paz.
Y tú, ¿confías en la capacidad de tu cuerpo?
