¡Soy una chica con suerte!

Cualquiera dirá: «¿Cómo que suerte? ¡Si tienes una de las enfermedades más crueles que existen!» Pero tengo la gran suerte de que mi mente funciona suficientemente bien (o eso me creo yo, a saber…).

¿Qué sería de mí si tuviera demencia, como tuvieron mi madre y varios parientes? ¿O si tuviera alguna enfermedad mental que me impidiera concentrarme o tomar decisiones adecuadas?

El azar o la providencia han querido que tenga la cabeza bien amueblada. Y eso es la clave para hacerme cargo de mi propia salud. Gracias a tener una capacidad intelectual completamente mediocre, estoy salvada.

He escuchado, he leído, he encontrado información y actualmente estoy aprendiendo algo nuevo que me está ayudando a mejorar. La macrobiótica. ¡Más suerte no podía tener!

Pronto publicaré mis progresos para que no te pienses que estoy delirando…😄