No es lo mismo la aceptación que la resignación. Yo acepto que ahora mismo no puedo salir a pasear sola, ir de tiendas ni muchas cosas normales. Acepto que me canso en seguida, que me muevo a cámara lenta y que la gente se duerme escuchándome hablar. Sin embargo no estoy aceptando que esto es lo que me ha tocado vivir, ni que empeoraré y que me espera una media vida llena de dificultades. Eso es inaceptable para una mujer joven como yo. Por eso busco soluciones para recuperar mi salud, y de mientras no quiero estar lidiando con la frustración de cada pequeña cosa que no puedo hacer. Como sé que dentro de un tiempo podré volver a hacer estas cosas, estoy tranquila. Aunque hay momentos de impaciencia, confío en que voy bien.
¡Revirtiendo la ELA!
