Se habla de los genes que pueden causar enfermedades como si lleváramos en nuestro cuerpo algo que no depende de nosotros y que no podemos cambiar. Se habla de la genética como una sentencia.
Poco se está hablando de la parte que nos beneficia en el presente de todos los genes que han configurado nuestros predecesores.
Como aquí he venido a hablar de mí, te contaré un poco sobre mi genética. Si crees que tenemos algún gen en común es cosa tuya.
Mis antepasados son los que sobrevivieron a las grandes epidemias de peste en la época medieval. Por lo tanto yo también tengo esos genes de superviviente, la resiliencia, mecanismos de supervivencia en cada una de mis células. Además de la peste superaron muchas otras epidemias, sequías, hambrunas, esclavitud, pobreza, guerras y posguerras. Mi padre, cuando era un bebé, recibió la extrema unción por el hambre que pasaba en la posguerra, y revivió. Ahora tiene 85 años y está activo y bastante ágil para su edad (más que yo seguro). Mi madre, que tenía una energía imparable, resistió muchos años a pesar de tener una enfermedad neurodegenerativa. Estando terminal no pillaba ni un resfriado.
Soy la descendiente de personas muy resistentes, supervivientes, con capacidad de adaptación. Por eso llegué a nacer: por todo lo que fueron capaces de hacer mis antepasados. En agradecimiento por los genes que me han legado, continuaré viviendo lo mejor posible.
Mira lo que te han legado los tuyos, seguro que encontrarás cosas buenas.
La imagen es de la película «Los Descendientes», madre e hija.
