Me cuesta recordar la facilidad con la que vivía antes de enfermar. Pasaba el día fuera de casa con mis hijos, de camino de vuelta no me costaba nada ir a comprar algo en un momento. Recoger la cocina aunque daba palo lo hacía en un momento, disfrutaba de cocinar… Iba de compras, paseando por la rambla y entrando aquí o allá, quedaba con gente, trabajaba, y aún me quedaba energía por la noche ya fuera para salir de cena o para atender un parto toda la noche aunque no hubiera descansado. Eso era lo normal para mí, y lo daba por garantizado así que no lo valoraba.
Todo eso ahora mismo no es posible en mi vida. Necesito que me lleven a los sitios. Sólo conduzco 5 minutos para llevar a los niños si bajan y van solos, pero no los puedo recoger porque no puedo andar sola en estos momentos. No puedo recoger ni limpiar la casa, aunque hago algunas tareas me toma muchas horas lo que antes hacía en 10 minutos. El resultado es la casa más desordenada y sucia. Si he comenzado a preparar la comida a las 13h es posible que acabe comiendo a las 16h, ya sin hambre por el agotamiento. En casa al parecer todavía no se han dado cuenta de que no puedo hacer las cosas como antes, no importa.
Me siento mal por tener que ocupar tiempo a otras personas para que me lleven a los sitios, me sabe mal que mi marido tenga que dejar de hacer otras cosas y hacer los viajes que antes yo hacía por los niños.
Estaba mejorando pero ahora con una gripe persistente de más de 2 meses, los problemas de movilidad han ido a peor y se ha ido todo al garete. Es una crisis personal y familiar.
Lo único que puedo hacer es alegrarme de que de momento no necesito que me limpien el culo, y de que me puedo rascar si me pica. Y seguir con la ilusión de que esto es temporal y volveré a poder hacer las cosas que he dejado de hacer. Pienso que no llegaré a ser más dependiente que esto, y si ocurre igualmente lo revertiré, tantas veces como haga falta.
