Aunque mis pies no son tan glamurosos como los de Barbie, por las mañanas se me ponen así de tiesos. Sí, es un síntoma de ELA, al intentar moverme después de estar en la cama mis piernas entran en espasmo y se me quedan así un buen rato, no puedo poner los pies bien hasta que se me pase. Si estoy mejor se me pasa antes, si estoy de bajón dura varios minutos. Voy haciendo pequeños movimientos con las piernas hasta que se va relajando, doblo las piernas, presiono los talones contra la cama, movilizo un poco y ya está, se me pasa.

Durante el día tengo que ir haciendo estiramientos de piernas para poder moverme, es fácil y se pueden hacer en cualquier momento y lugar.

Te preguntarás cómo lo hago para andar con los pies así, quizás pensarás que me pasa como a la Barbie al quitarse los tacones. Por suerte al apoyar mi peso en los pies ya no me ocurre. Hace un tiempo al andar se me quedaba el pie en punta y entonces tropezaba mucho. Ahora con el trabajo que he hecho en Perfetti con Carol, mi fisioterapeuta, siento que puedo controlar el movimiento de los tobillos al andar. Sin embargo requiere mucha concentración.

Si vamos andando juntas y no te miro ni te contesto, no pienses que se me han subido los humos y me creo una Barbie, es que cada paso requiere toda mi atención.