La medicina convencional es farmacocéntrica, es decir su prioridad es prescribir medicamentos de grandes multinacionales, ya que son las que previamente han diseñado la formación de sus agentes comerciales, llamados médicos. Esto no es una opinión personal, es como está montado el sistema. Las personas que estudian medicina tienen más de 1000 horas lectivas sobre farmacología y menos de 4 horas sobre nutrición, ninguna hora sobre detoxificación. Está completamente sesgada. Sólo cuando una médica/o siente una vocación y decide formarse en medicina funcional por vías alternativas adquiere unos conocimientos más completos y puede comprender mejor el funcionamiento del cuerpo y de las enfermedades. El precio es alto: cuando una médica/o quiere hacer investigación sobre tópicos que no interesan a las farmacéuticas no reciben fondos y se les invita a dejar su departamento. Es natural que la mayoría terminen por agachar la cabeza y cumplir con lo que se espera de ellas/os. Por suerte una minoría florece como auténticas/os defensoras/es de la salud normalmente fuera del sistema convencional.
¿Y qué tiene que ver esto con el Riluzol? Mucho, ya que es un medicamento que ni siquiera en los estudios patrocinados por las compañías ha salido airoso. Se le atribuye un efecto protector y retardante de la enfermedad que en realidad no tiene lugar. A mí también me explicaron con el dibujito de las neuronas y de cómo el Riluzol supuestamente protege a la neurona del glutamato. Pero entonces no estarían desfilando hacia la tumba todos los que lo toman. Según los estudios no hay apenas diferencia entre el grupo del placebo y el que recibió la medicación, y el máximo resultado que han podido demostrar es el de alargar la vida 3 meses en enfermos terminales. La metodología para medir esto es dudosa, primero porque cada enfermo progresa a una velocidad diferente y depende mucho de su estatus socioeconómico, es decir de la ayuda que recibe el paciente cada día a nivel de terapias, cuidados, higiene, cariño, movilizaciones, etc. Estos factores no se tenían en cuenta en los estudios del riluzol. Segundo, seguro que los pacientes notaron que no les había tocado el placebo por los efectos secundarios terribles que tuvieron, eso les pudo dar esperanza de que estaban recibiendo «algo» que les podía ayudar y el efecto mental es el más poderoso. Digamos que los resultados en humanos difieren de aquellos probados en ratas de laboratorio.
Cuando la doctora me insistió en que lo tomara yo le argumenté que para tres meses más de vida, si ya llevaba 8 años con síntomas a mí no me venía de aquí. No vi que fuera capaz de individualizar el tratamiento para mi caso sino que ella quería que yo hiciera lo mismo que un paciente que degenera en un año. Me decía que todos sus pacientes la tomaban (es decir que todos obedecían sin rechistar) y yo mientras tanto sólo podía pensar que no quería estar como el resto de sus pacientes a los que había visto en la sala de espera y que estaban mucho peor que yo. Me pareció que sólo quería que yo fuera una consumidora más del fármaco para ganar puntos. Su único argumento científico fue la célebre frase: «Yo lo tomaría».
Por último y no menos importante quiero destacar que este fármaco perjudica seriamente la función hepática, bloqueando nuestra principal vía de detoxificación y por tanto de sanación. Un tema sobre el que los médicos convencionales son completamente ignorantes debido a la formación sesgada que reciben, como he comentado antes. Por lo tanto si bloqueamos la vía principal para desintoxicar el cuerpo, aunque el fármaco hiciera algún efecto éste sería neutralizado por la acumulación de toxinas en el cerebro, consecuencia directa de aumentar la toxicidad hepática. Si lo pones en la balanza, parece ser que este fármaco no sólo no cura ni retrasa la enfermedad, además puede ser instrumental en el empeoramiento de los síntomas.
Todavía no están publicados los estudios que están haciendo en Estados Unidos sobre los casos de reversión de la ELA, más de 50 actualmente; sin embargo la información es pública y gratuita y cualquiera puede comprobar que ninguna persona ha revertido la ELA tomando Riluzol. Tampoco ha habido una sola reversión de la ELA siguiendo la pauta de médicos convencionales ni neurólogos, los neurólogos que estudian las reversiones lo admiten.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32612057/ Riluzol causa daños hepáticos
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31029113/ daños por Riluzol

Brava, Mireia! Desmontando la farmacologia capitalista con -ciencia y cons-ciencia! Eliges bien: caminos llenos de esperanza! ♡
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