Una ventaja de tener el reto de la motoneurona es que siempre me siento como una deportista de élite. Lástima que la mayor parte del tiempo me siento más bien como cuando la deportista ha terminado una maratón, pero me vale.

La sensación que tengo es de agujetas permanentes, sobretodo en las piernas y en los brazos, aunque también en los costados y la espalda. Es fantástico sentirme cada día como si viniera de un primer día de gimnasio, con la ilusión por mejorar el físico que conlleva esa sensación.

Si no me miro y me guío por la sensación física, con la rigidez e inflamación que me proporciona el proceso neuro-muscular me siento como si estuviera supercachas. Si, si, como si fuera culturista. Esa es la sensación física que tengo. Es genial porque así cuando hago mis ejercicios de visualización me resulta más fácil visualizarme super fuerte y en forma, levantando pesas, dando patadas voladoras y haciendo la rueda.

En mi caso las agujetas no aparecen a las 24 horas sino mucho antes, al poco rato de hacer ejercicio, y me duran varios días, así que las tengo siempre haga lo que haga.

Sólo hay una forma de no tener agujetas: hacer reposo. También es la forma de atrofiarme por completo y dejar de andar, así que para mí no es una opción. Ahora que he logrado poder hacer ejercicio cada día en lugar de cada tres días como antes, nada me va a parar. Sígueme si quieres ver cómo este cuerpo fofo se pone estupendo, tarde lo que tarde.