Me hacían seguimiento en el hospital de referencia, donde me dijeron que no se podía hacer nada para mejorar de la enfermedad de motoneurona y que tomara un medicamento que sólo alarga la vida 3 meses en pacientes terminales pero que me jodería el hígado seguro. Hace unos meses decidí que no requería más de sus «servicios», altamente insatisfactorios, y no pienso volver.

Sólo querían incluírme en sus estudios, registrar la evolución de mi empeoramiento y hacerme «chichinas» si me dejaba. Como no me da la gana de empeorar, no entro en sus esquemas.

Me he pasado años explicando a las embarazadas que ninguna prueba del embarazo es obligatoria, que es un servicio que te prestan a tí. Llegó el momento de aplicarme el cuento.

Yo por mi linaje soy conocedora de una gran verdad, que muy pocos conocen y muchos menos comprenden. No sé si escribirlo aquí, ten cuidado porque igual te explota la cabeza: «EL TERMÓMETRO NO BAJA LA FIEBRE«. Todas esas pruebas no hacen que mejoremos, algunas incluso nos perjudican seriamente como las técnicas invasivas con agujas: EMG, Punción Lumbar, Biopsia… etc.

Cuando trabajaba como enfermera, una noche que me estaba costando aguantar las impertinencias de algunos pacientes alcoholizados en urgencias, alguien me dijo: «tú tienes trabajo gracias a ellos». Y eso se me quedó grabado. Ahora, si soy la enferma, soy la clienta. Y el personal debería estar a nuestro servicio, y no al de grandes multinacionales. Recordemos esto cuando entremos en un centro sanitario.

La verdad es que he salido ganando. Al despedir a los que no me ofrecían nada he despejado la vacante para los que sí me ayudan.