Tengo un equipo muy especial para mi proyecto en marcha de revertir la ELA.
Mi marido me aporta apoyo logístico (llevarme a los sitios) y algún masaje ocasional. Mis hijos me mantienen ocupada y me dan ilusión por verles crecer. Mi familia me ayuda con la economía, ya que sólo con la baja no me llega para mis «lujos». Además mis hermanas están siempre ahí para lo que necesite, y una de ellas se encarga de que no deje nunca de trabajar.
Mis amigas me dan apoyo moral y me encuentran proyectos para que no me baje del tren. Luego están mis fisioterapeutas de Perfetti y de acuática, la logopeda, el psiconeuroinmunólogo, la terapeuta de sanación pránica, etc. a quienes puedo consultar y que me apoyan en mi proyecto de revertir. Hay más personas que me ayudan por supuesto, y vendrán más en el futuro, seguro.
Y mis colegas de motoneurona que como yo trabajan para sanar y nos apoyamos mutuamente en un grupo muy enriquecedor, donde compartimos recursos y experiencias.
Tengo también un recurso no menos importante que es la comunidad de Healing ALS, donde nos transmiten, a parte de muchos conocimientos, la esperanza. Algo tan necesario y que puede dar la vuelta completamente a la tortilla. Hay personas buenas en este mundo, como los fundadores de esta organización que ayuda a cientos de enfermos de ELA.
De mi equipo yo soy la presidenta. Aunque los demás me quisieran animar no podrían si yo hubiera decidido rendirme. Los ánimos son recíprocos, yo soy la que cree que es posible y la que pasa a la acción; los demás sólo me pueden acompañar si yo lo doy todo. Para mí funciona así. ¡Y ya te digo si funciona!
Ups, quizás te estarás preguntando: ¿dónde están los médicos convencionales en mi equipo…? No están. Les despedí en Febrero del 2023, una buena decisión para mi proyecto. Sólo quiero rodearme de gente que sume y no reste. Después de todo soy la presidenta y mando yo. 😉
Estoy revirtiendo la ELA y nadie me va a parar.
