– Escaleras: me di cuenta de que algo iba muy mal el día que no podía bajar unas escaleras sin barandilla. Me quedé paralizada y no veía la forma de bajarlas sin caerme. Conseguí poner un pie en el escalón de abajo y se me iba el cuerpo en bloque para el otro lado. Tenía que poner el otro pie en el mismo escalón, parar, respirar hondo y repetir la operación de uno en uno. Pronto noté que no podía subir ni bajar escaleras sin barandilla y mucho menos llevando algo en las manos o una bolsa pesada.

– Cortocircuito: algunas veces me di cuenta de que al sonar el cláxon de un coche cerca me sobresaltaba y mi reacción era desmesurada, pegaba un «salto» y mi cuerpo entero se quedaba bloqueado, casi cayendo a veces. Esto es por la hiperreflexia, reflejos musculares descontrolados.

El estímulo del agua fría me produce el mismo efecto, tanto si es lluvia como un baño en la playa o piscina.

– Fasciculaciones: es cuando un músculo empieza a moverse solo rítmicamente, me pasa sobretodo en las piernas pero también en los brazos y cualquier parte del cuerpo cuando menos te lo esperas. Puede ser que acabes dando golpecitos con el pie sin poderlo controlar. Es bastante molesto.

– Rampas: las típicas rampas que te dan en los gemelos y que te dejan sin respiración unos segundos por el dolor, no me abandonaron después de los embarazos. Todo el mundo me recetaba magnesio y potasio, y yo venga a tomar y no sólo no mejoraban sino que empezaron a aparecer rampas en músculos que no sabía que se podían enrampar, como en la ingle, en la parte de atrás del muslo, en la espinilla, en el pie, el brazo, las costillas, el abdomen… aprendes un montón de anatomía.

– Rigidez: yo le decía a la fisioterapeuta «siento que mis piernas son de madera». Cuando estaba sentada un rato y me levantaba para andar notaba que tardaba unos segundos en poder moverme, y unos minutos en poder caminar sin cojear. Es como si las articulaciones estuvieran oxidadas. Poco a poco fue ocurriendo también en los brazos y en la cara, al ir a comer o a hablar notaba que tenía la boca paralizada y me costaba volver a moverla.