No te das cuenta de que ya no puedes hacer un movimiento en concreto hasta que alguna situación cotidiana te hace saltar las alarmas. Por ejemplo lo de no poder ponerme una mochila, o ponerme y sacarme los calcetines, abrochar el sujetador, usar pinzas de la ropa y muchas cosas más.

El primer movimiento borrado creo que fue el de correr. Aunque yo lo intentara, ese saltito que hay que dar para impulsar el cuerpo había desaparecido completamente. No ocurría, como si hubieran cortado el cable que hacía esa función.

En octubre del año pasado en la consulta con la neuróloga me pidió que estando de pie levantara la punta de los pies apoyándome en los talones. No pude hacer el movimiento, nada. Yo le decía a mis pies «eo, ahí abajo, ¿me oís? ¡levantad la punta por favor!» y se habían quedado sordos, como la araña sin patas. No moví nada. Casi me caigo para atrás intentándolo, por suerte estaba la camilla. En ese momento a pesar de que tenía asumido que tenía una enfermedad incurable y que era de esperar que empeorase, una parte de mí gritaba en mi interior: «esto no puede ser, tengo que poder hacer este movimiento».

Aunque había perdido la esperanza de recuperar movimientos seguía haciendo fisioterapia en Perfetti, donde trabajamos entre otras cosas la propiocepción y movimientos de los pies y tobillos. En Noviembre me di cuenta gracias a Carol, la fisio de Perfetti, que no podía rotar los pies hacia adentro. Otro movimiento borrado de tantos. Pero ella con unos ejercicios muy sutiles me ayudó a recuperar un poquito de movimiento. Me animé y seguí haciendo los ejercicios en casa notando resultados. También de vez en cuando intentaba levantar la punta de los pies agarrándome a un mueble, pero sin éxito.

A finales de Enero de este año un día probando en casa tras hacer estiramientos logré levantar un poco las puntas de los pies. Me emocioné mucho. Entre esto y que un pequeño musculito había reaparecido en la mano derecha tras apretar la pelotita todo el día, empecé a pensar que quizás sí era posible recuperar movimientos borrados y musculatura. Poco a poco levantar las puntas se me da mejor, en la foto estoy de pie, de talones, sin agarrarme al mueble.

Ahora estamos en mayo y estoy recuperando movimientos borrados, me pongo la mochila, levanto las puntas, giro los pies, me levanto de la silla sin apoyar las manos, puedo hacer ganchillo, aguantar un lápiz encima del labio, decir la R, escribir a mano y que se entienda… cada una de estas cosas a base de voluntad, trabajo, esfuerzo y constancia durante muchos meses, ni suerte ni milagritos.

Las cosas que me faltan por recuperar son muchas más, así que me pongo en ello porque para mí no es normal no poder hacerlas y las pienso volver a hacer. Cuando tardo muchos días en escribir piensa que estoy ocupada haciendo ejercicios de rehabilitación de todo tipo y muchas cosas más para revertir la motoneurona.