Con sólo cambiar una letra puedo pasar de estar en un proceso DEGENERATIVO a estar en un proceso REGENERATIVO. ¿Cuál eligirías?

El primer paso es tomar la decisión con toda la responsabilidad y esfuerzo que conlleva de revertir el proceso y recuperarme. Para eso es necesario rodearte de personas y profesionales que crean en tí. O por lo menos que te respeten. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que no sirva para nada y los médicos tengan razón? Bueno, el no ya lo tengo.

Llevo 8 meses trabajando en mi salud con el Psiconeuroinmunólogo. El centro se llama así: Regenera PNI. Un nombre muy acertado, ya que realmente siento que ya he dejado de degenerarme y he comenzado a regenerarme.

Cuando empecé creía que en cuestión de un mes o dos ya notaría cambios pero no ha sido así. Es muy lento, realmente he comenzado a notar una leve mejoría a partir de los 5 meses siguiendo a rajatabla las pautas del terapeuta. Desde el principio Héctor no intentó encontrar causas, simplemente me dijo: hay que dejar de hacer lo que te provoca inflamación, y hacer lo que te sienta bien. Con esa premisa hemos ido adaptando el tratamiento.

No te voy a engañar, desespera un poco la lentitud del proceso, calculo que me quedan varios años por delante haciendo terapia, dieta y suplementación. Quizás el resto de mi vida. Hay que tener ganas y estar dispuesta a invertir mucho trabajo y recursos materiales.

Lo que no me esperaba es que se me regenerase el frenillo lingual en las últimas semanas con lo que me costó recuperarme de la intervención, al parecer no puedo regenerar sólo lo que me apetezca, hay que ver. Mecachis.

Si explicara aquí todo lo que hago a parte de PNI sería un post muy largo. Ya te iré explicando poco a poco. Sin embargo debo reconocer que está siendo el pilar de mi proceso regenerativo, la base. La Psiconeuroinmunología funciona a largo plazo porque trabaja lo físico y lo emocional, los pensamientos y la espiritualidad. Y como soy comadrona y he aprendido mucho observando nacimientos sé que el 80% de lo que nos pasa está en el coco, consciente e inconsciente.

Ya te digo, el poder de una letra…