Cuando vi la serie de Downton Abbey pensé: eso es lo que necesito yo, un ejército de sirvientes que me lo hagan todo. Ojalá no tuviera que ocuparme de las tareas domésticas, de la colada, la cocina, recoger la casa, limpiar, cocinar, etc. Ojalá me lo hicieran todo y dedicarme a lo que me apetece. Ojalá alguien me ayudara a vestirme porque tardo mucho en lograr ponerme cada prenda en invierno. O… quizás sería mejor aún tener la energía necesaria para hacer estas cosas y también lo que me gusta. Hace tanto tiempo que me arrastro que ni me acuerdo de cómo es tener agilidad y energía.

El síntoma que llevo peor es el agotamiento. Hago una cosa, me muevo un poco y ya tengo que descansar. Además todo lo hago a cámara lenta. Así no hay forma de hacer todo lo que me gustaría, ni la mitad. Eso me convierte en una vaga, aunque a efectos prácticos no es muy diferente de pertenecer a la nobleza.

Si de buena mañana recojo la cocina después ya no puedo hacer mis ejercicios porque me canso mucho. Además me ocupa toda la mañana una tarea que antes hacía en 15 minutos. Ahora estamos todos igual en casa: nadie prioriza la limpieza y el orden.

Vivimos en una pocilga pero contentos, yo primero hago mis ejercicios, mis cuidados, mis terapias etc. y luego si me queda algo de energía pues recojo un poco. ¿Que no? Pues así se queda.

Y tú, ¿tienes la casa como los chorros del oro, o sálvese quien pueda?