El otro día experimenté la sensación de caer como un árbol en la acera, ya te digo que la motoneurona me está permitiendo experimentar cosas increíbles… Caerse por la calle tiene mucha miga, y analizando lo que provocó este suceso (un defecto profesional, lo de analizar a posteriori) me he dado cuenta de que no ha sido porque me hayan «fallado» las piernas, es decir no tiene nada que ver con la falta de fuerza por atrofia o pérdida de masa muscular. Por suerte mis piernas tienen suficiente fuerza para sostenerme. Tampoco ha sido por un fallo en la propiocepción que me haya hecho perder el equilibrio. Tropecé con un trozo de acera levantado por no levantar suficientemente los pies al andar, y esto ocurrió por varios motivos: el frío uno de ellos, provoca más rigidez en las articulaciones como los tobillos, así que aunque yo creía que estaba andando «bien» mis pies no completaban el movimiento. Otro motivo es que tenía especialmente tensión en las piernas porque no había descansado bien por la noche ni me había mobilizado bien los tobillos desde hacía días. El último motivo fue que por un momento dejé de pensar cada paso y movimiento que hago porque me distraje mirando algo.

Ahora viene lo del árbol: en el momento que la punta de mi pie choca con el bordillo toda mi pierna entra en espasmo como un calambrazo y eso me impide hacer un pasito para compensar el tropiezo y seguir andando, la otra pierna se queda clavada por solidaridad con la otra y porque se ponen en marcha varios reflejos involuntarios a la vez, contradictorios entre sí. Como si se pelearan: «No, yo quiero levantar la otra pierna para superar el bordillo» mientras otra neurona dice: «ni hablar, yo quiero dar un paso atrás y reiniciar» y aún otra más dice: «pues yo quiero dar un paso firme hacia delante y chafar esa hormiga». El resultado: un cortocircuito que paraliza todo el cuerpo y ese es el momento en que noto que estoy cayendo lentamente y me da tiempo de decirles a mis neuronas: «chicas, un poco de orden por favor…», pensar en los árboles cuando caen, y en la ostia que me voy a meter, porque no puedo ni levantar las manos para parar el golpe.

Los superpoderes de hiperreflejos a veces dan estos problemillas, pero es muy divertido. Además como tengo superpoder de supervelocidad (aunque esté atrapada en una dimensión lenta), ya tenía el análisis de daños por la caída hecho antes de llegar a tocar el suelo. ¡Es muy interesante!