Resulta que lo que me pasa no es por ninguna enfermedad, ¡es porque soy astronauta! Me ocurre lo mismo que a los astronautas cuando regresan a la Tierra después de pasar varias semanas o meses en el espacio sin gravedad. No pueden sostenerse en pie y deben volver a aprender a andar. Les falla el equilibrio y la fuerza, también la propiocepción, ya que han estado flotando en una nave jugando con burbujas de agua para beber entre otras cosas… Mira cómo camina este astronauta, ¡como yo sin bastones!
Otro efecto que también me ocurre a mí es que se les caen las cosas de las manos, en parte porque se han acostumbrado a que aunque suelten un objeto éste sigue flotando en el mismo lugar. Este vídeo es muy gracioso y muy ilustrativo:
Ahora sólo me falta que me admitan en el próximo vuelo tripulado del proyecto Artemis de la NASA, ya que estoy más que preparada: he vivido los últimos años con los efectos secundarios de vivir en una nave espacial y aquí estoy. Seguro que ningún astronauta ha tenido estos efectos tanto tiempo, toma ya, además de astronauta ¡soy una campeona!
