Creo que pasé tantos años enfadada con el mundo, con la gente que me rodea y… conmigo misma, con mi cuerpo que yo creía que me “fallaba”, que cuando me llegó el veredicto ya me desarmé del todo y no me pude ni enfadar.
De pronto vi que me había maltratado ya que al no saber ni entender lo que me pasaba me enfadaba con mis piernas por estar tan rígidas y débiles, con mi boca por no hablar bien, con mi torpeza; cada vez que tropezaba y me caía me cabreaba muchísimo con mi persona.
Y al saberlo ya no me pude enfadar más. Al saber que todo esto que me pasaba era en realidad por algo muy pero que muy gordo, algo que todavía ningún ser humano ha logrado vencer… me di cuenta de que en realidad mi cuerpo es una pasada, es super poderoso, resistente, fuerte, maravilloso.
Porque después de 8 años con síntomas todavía soy capaz de andar, hablar, comer, respirar. Eso es gracias a una gran fortaleza y resiliencia. Algo bueno me transmitieron mis padres y abuelos, una salud de hierro que me permite resistir ante una enfermedad mortal. La mayoría de mis tocayos motoras no tienen tanta suerte y evolucionan más rápido. Y hay algunos (menos) que aguantan más años con movilidad y capacidad muscular. ¡Doy gracias por la suerte que tengo!
Así que hago un homenaje a mi cuerpazo que me está permitiendo quedarme un ratito más en la Vida y en bastante buenas condiciones. ¡Me quiero más que nunca!
No me enfado por no haberlo sabido antes sino todo lo contrario: ¡menos mal que no lo sabía!
Todas las cosas que no habría hecho de saberlo, ¡uf! no quiero ni pensarlo. Y qué locura de vida he llevado arrastrándome agotada de aquí para allá para cumplir mis sueños; ahora lo pienso y me admiro a mí misma. Además, en mi caso saberlo antes no hubiera hecho ninguna diferencia positiva, ya que los médicos no pueden hacer nada para frenar ni detener la enfermedad en realidad. He vivido muchos años con la ilusión de que iba a mejorar algún día, me quedo con eso.
Ahora, si me queda algo de rabia en mi ser, va dirigida a las personas que manejan el cotarro, los dirigentes que deciden que los enfermos de ELA pueden hacerse el harakiri pero en cambio no pueden tener recursos básicos ni una vida digna. Preparaos que me queda mucha dinamita todavía y ahora va dirigida a todo lo que represente un obstáculo para vivir y no hacia mí misma como antes.

Pura vida, pura dinamita, puro ejemplo de fortaleza para tu família y más allá! GRÀCIES, MIREIA BONICA! 🤗
Me gustaMe gusta