Así te sientes cuando te enteras de que tienes enfermedad de motoneurona. Parece que te parta un rayo, que vas a morir mañana mismo, que corre a arreglar todo y despedirte de los tuyos, se derrumba tu vida enterita, el trabajo, tus proyectos, tu estructura familiar, todo.

Al cabo de unos días te sientes más como un yogur, porque te han puesto una fecha de caducidad. Los demás no la tienen… ¿o no la saben…?

Y luego pasas el pánico inicial y empiezas a pensar que a lo mejor puedes vivir más tiempo, da igual en qué condiciones, lo importante es vivir.

Entonces cuando ya no estás tan angustiada o angustiado empiezas a mirar todo lo que implica esta enfermedad, hablas con otros enfermos y te das cuenta de algo importante: ¡lo que hace que podamos vivir más tiempo es el money!

¡F*cking money man!

Ahí estoy yo, pensando más en cómo ser millonaria que en la ELA, así me distraigo con algo, jeje.


Cuando era pequeña pasaba horas contemplando esta señal de peligro, las teníamos por todo el terreno ya que mi padre trabajaba en centrales eléctricas y las traía para ponerlas en vallas metálicas y aparatos diversos. Me imaginaba mil formas de que aquel hombre llegara a aquella situación de que un rayo atravesara su cuerpo y me sentía identificada con él en cierto modo, no tanto por la sensación de peligro sino por la intensidad del momento captado en la imagen.