Tener ELA para mí no es lo peor que me podía pasar. Puedo ser feliz, cuidarme y dejar que me cuiden. Puedo seguir siendo yo porque mi mente está intacta, mi espíritu sigue incandescente, y estoy muy bien acompañada. Sé lo que vendrá y a veces tengo miedo, pero puedo afrontarlo la mayor parte del tiempo.
Lo peor no es el hecho de tener esta enfermedad, que siempre va a peor y que no tiene cura ni depende de algo que yo haya hecho o esté haciendo (como sería tener cáncer de pulmón fumando como un carretero o tener diabetis comiendo pasteles).
Lo peor son los pensamientos que generamos desde el miedo, la ira, las carencias. Esos pensamientos oscuros que se acercan cuando bajas tus defensas, cuando te dejas llevar por lo que te dicen los demás, cuando estás agotada y sin dormir… se acercan lentamente, los ves venir pero su presencia te paraliza, te deja fría y rígida y no puedes huír ni luchar. Se acercan todavía más y sientes que el aire es demasiado frío para respirar y entonces te inunda una sensación devastadora, como de que nunca más podrás ser feliz ni sonreír. Aparecen recuerdos traumáticos, todo tiene relación, todo me encaja en una desesperación infinita, estoy atrapada en un bucle de dolor y ansiedad…
Estas sombras oscuras que nos atenazan son los Dementores. Gracias a que estudié en Hogwarts (escuela de magia y hechicería en Reino Unido) aprendí un hechizo muy eficaz en estos casos: “¡Expecto Patronum!” se trata de tener siempre un recuerdo feliz en la recámara, preparado para lanzarlo hacia los dementores en el momento en el que su presencia apenas te permite recordarlo. No es nada fácil lanzar este hechizo, requiere un entrenamiento, un temple y coraje que no todo el mundo tiene.

En las películas ponen a Harry Potter con cara de intensito cuando lanza este hechizo, pero en realidad cuando lanzas un verdadero Expecto Patronum tus ojos brillan de felicidad por el recuerdo alegre que estás proyectando en la pantalla de cine dentro de tu mente, tu rostro se relaja y aparece una sonrisa, tu pecho se despeja y el aire vuelve a ser respirable; es así como podemos vencer a los dementores. En un momento se despeja el ambiente con tu luz, desaparecen las sombras, miras por la ventana y ves un cielo hermoso. Vale la pena vivir, luchar, vale la pena ser feliz.
Me gusta más la cara que pone Luna Lovegood en la 5ª película cuando lanza su hechizo Expecto Patronum en la sala de los menesteres:

Finalmente J. K. Rowling recomienda tomar chocolate para recuperarte del shock de haber tenido que luchar contra los dementores. Como buena alumna que soy, esa parte también la cumplo a rajatabla.
Mi recuerdo feliz para el expecto patronum puede variar mucho: desde escenas con mis hijos y mi marido a sensaciones en lugares y paisajes muy especiales para mí como el mar, els Pirineus, Scotland, Wales, Filipinas, etc. Un amanecer, una puesta de sol, una buena compañía… lo importante es recordar el sentimiento de felicidad y paz que tenía en aquel momento y que asocio a aquella imagen. Eso sí, siempre tengo que tener un recuerdo feliz presente por si acaso, ya que nunca se sabe cuando van a venir los malditos dementores. ¡Los aurores no podemos bajar la guardia!
Y tú, ¿Cuál es tu recuerdo feliz para combatirlos?

Siempre preparada con ese recuerdo feliz y que mejor que luchar contra ellos con algo que nos hace feliz?? Por cierto que forma tiene tu patronus?
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Pues si agito bien la varita y el recuerdo es potente… mi patronus es una osa enorme. Se cagan los dementores, ya te digo jeje.
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