¡No te vayas a pensar que le doy a la hierba! jajaja (tampoco sería algo de lo que avergonzarse), las personas que me conocen bien saben que no necesito tomar nada para colocarme, al parecer cuando era pequeña me caí en la marmita de la poción de la risa como Obelix con la de fuerza, jeje.
En mayo una amiga me habló por primera vez del CBD. El Cannabidiol (CBD) es una sustancia química de la planta Cannabis sativa. Al parecer las personas tenemos esa sustancia (o algo parecido) en nuestro cuerpo de forma natural, al igual que los opiáceos (endorfinas) y cuando estamos en desequilibrio producimos menos (por ejemplo estrés prolongado). El Cannabidiol no contiene THC, el alcaloide psicoactivo que da fama a la planta.
Al leer sobre el CBD vi que le atribuyen propiedades casi milagrosas, decidí probarlo porque ya que dicen que mejora el sistema nervioso entre otras cosas, quizás podía ayudar con el problema neurológico. Al parecer los efectos que busca la mayoría de la gente son tratar la ansiedad y el insomnio. En eso les daré la razón, creo que ayuda a reducir la ansiedad y desde que empecé a tomarlo realmente noté mejoría, me ayudó en la época más dura, cuando me estaba comiendo yo casi sola la noticia de tener esta enfermedad y sin conseguir atención sanitaria todavía.
Todo lo demás que se le atribuye… honestamente no me ha dado resultados visibles; pero para mí tratar la ansiedad que genera mi situación actual es suficiente beneficio como para recomendarlo y hacerle la ola si hace falta.
Es un producto caro, y lamentablemente en España sin receta. En otros países se receta para pacientes de diversas patologías neurológicas, por ejemplo Párkinson.
Voy a buscar más mierda de la buena que se me está acabando…

Qué suerte tengo! Me han hecho un 3×2 en High Society, tienda de Sant Andreu, Barcelona 🤩🤩🤩
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