Te explicaré en qué estaba pensando cuando me partí de risa en la primera visita con el neurólogo… cuando mi marido leyó el informe de la primera electromiografía me dijo «¿Tienes hiperreflexia? ¿O sea super reflejos? ¡pero si tienes poderes, como X Men!»

Así que cuando estaba en ropa interior sentada en la camilla con 4 pares de ojos mirándome fijamente (un neurólogo y 3 estudiantes) y de pronto se me acerca el Dr. con el martillo y me da golpecitos en la cara, luego en el brazo, luego en la pierna, y yo reacciono con mucho movimiento (hiperreflejos) pensé: «¡mira soy X Men! ¡Tengo super poderes!» y empecé a reírme, no me podía aguantar la risa de los nervios que estaba pasando; era muy embarazoso ya que los observadores estaban muy serios, como en un funeral… Alberto me sonrió de vuelta, me sentí comprendida por él, aunque una parte de mí decía «¿cómo te puede dar la risa tonta en un momento así?»

Pues claro que sí que puede ser. Es una situación extrema de tensión; estaba allí esperando que ellos comprobaran que sí, que es grave y no hay cura, y tengo que estar tranquilita, calladita y paciente… Pues como humana que soy la válvula de escape de la risa me resultó un gran alivio de esa tensión y me dio la entereza para después exigir que me dieran el diagnóstico ya y que basta de marear la perdiz. Así que… ¡viva la risa tonta!

El neurólogo me ofreció un medicamento para la risa y el llanto y le dije que no que ni hablar.

¿Te imaginas que lo que me queda de vida estuviera drogada para no molestar a los demás con risas y llantos? ¿te imaginas que no pueda expresarme y que deje de ser yo? creo que si tomara ese medicamento moriría mucho antes, de apatía y desesperación extrema. Me quedo con la Vida, y ojalá alguien revise algun día estas creencias y comprendan mejor que realmente somos personas con muchos motivos para reír y para llorar, incluso cuando esto incomoda a otros.

Se dice que un síntoma de E. Motoneurona es no controlar la risa o el llanto. Hablan de respuestas inapropiadas, fuera de lugar, de labilidad emocional… A ver, eso me recuerda más bien a una descripción de enfermedad psiquiátrica, como si la risa fuera inmotivada, o el llanto injustificado.

¡A ver quién tiene los Santos Huevos de decir que no tenemos buenos motivos para llorar en cualquier momento?!

Algún médico estudiando la EMN o ELA vio a sus pacientes reír o llorar fácilmente y a lo mejor el paciente respondió: «no sé por qué lloro doctor» intimidado por la gravedad de la situación… o «no sé por qué me da la risa en un momento como éste…» ya que le resultaba incómodo explicarlo.

Científico de la araña…

Conclusión del médico que fue a parar a los libros de texto: «los pacientes de ELA ríen y lloran sin motivo y sin control»

¿Te suena el chiste del científico que escribe la conclusión: «araña sin patas se queda sorda»? pues lo mismo.

En mi caso, como soy SPS o PAS (HSP según la Dra. Elaine Aron) siempre he llorado fácilmente y reído también. No lo puedo reprimir porque explotaría, ya que todo es superintenso para mí. Es cierto que en los últimos años me resulta cada vez más difícil disimular o reprimir ambas cosas, algo que seguramente tiene que ver con la enfermedad, y a la vez ya no encuentro motivos para esforzarme en ello. Siempre tengo un buen motivo para reír y para llorar, nunca es de forma aleatoria como algunos médicos creen.